EN SU DOMICILIO DE MADRID: Muere a los 103 años Pepín Bello, el último miembro de la Generación del 27
- Fue amigo, entre otros, de Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí
- Sobre la Residencia de Estudiantes: ‘Encontré elegancia, gusto por el arte y amistad’
MADRID.- Pepín Bello, el último superviviente de la Generación del 27 y gran aglutinador de ese grupo cultural, ha fallecido en su domicilio de Madrid a la edad de 103 años.
La capilla ardiente se abrirá a las 16.00 horas en el tanatorio de la M-30 de Madrid y será enterrado el sábado en el cementerio madrileño de La Almudena.
Presidente de honor de la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes, José Bello Lasierra nació en Huesca, el 13 de mayo de 1904. Desempeñó un papel crucial como nexo del grupo de artistas que durante los primeros años de la década de los 20 se reunió en la Residencia de Estudiantes de Madrid. [VER FOTOS]
En la institución forjaron su amistad personalidades del mundo artístico como Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí. Bello fue confidente de todos ellos y creador e inspirador de muchas de sus obras. Precisamente, compartió habitación con Lorca en la Residencia de Estudiantes.
El pasado mes mayo presentó el libro ‘Ola, Pepín’ y comentaba entonces que la Residencia “había cambiado mucho” desde que él llegase en 1921 a la sección universitaria para estudiar Medicina.
“Encontré un ambiente insospechado”, manifestó al referirse al cúmulo de elementos que rodearon su estancia en la Institución: “Elegancia, gusto por el arte y amistad”, dijo.
La vida de Bello adoptó un camino diferente a partir de 1927, al abandonar sus estudios y comenzar a colaborar con la Sociedad de Vías y Riesgos. La guerra fue una experiencia amarga que le marcó en gran medida, ya que perdió a su hermano y muchos amigos, compañeros vanguardistas que tuvieron que irse fuera de España. Sin embargo, también se reencontró con muchos otros que vivieron junto a él un exilio interior.
Hijo del ingeniero Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia con personajes como Joaquín Costa, Ramón y Cajal y Francisco Giner de los Ríos, de quien su padre era muy amigo. Recibió en 2004 la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.
Foto: El poeta sevillano Joaquín Romero Murube, junto a su amigo, Pepín Bello.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/11/cultura/1200049934.html .
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Pepín Bello, la memoria del 27
MADRID.- José ‘Pepín’ Bello, fallecido el 10 de enero a los 103 años, era el último superviviente de la Generación del 27, el “amigo inseparable” de un grupo fracturado irreversiblemente por la Guerra Civil que nunca escribió ni pintó y que siempre fue reconocido como el aglutinante de aquellos artistas. Bello, que ha muerto durmiendo en su cama, como él quería, con “la única pega” de la edad que tenía, según su familia, nació en Huesca el 13 de mayo de 1904, hijo de un ingeniero que era amigo de Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza y promotores de la Residencia de Estudiantes. Quizá por ello, su vida siempre estuvo ligada a esa institución, ya que a los 11 años ya estudiaba en la Residencia de Estudiantes, en su sección infantil, y después entró en su sección universitaria para cursar Medicina, unos estudios que abandonaría finalmente en 1928. Allí fue donde se hizo amigo de Luis Buñuel, que se inspiró en él para su película ‘Un perro andaluz’; García Lorca —del que decía que ningún artista tuvo nunca su “genialidad, su arrebato y subyugación”—, y de Dalí. “Nos divertimos mucho juntos”, recordaba el año pasado en el homenaje que le dedicó la Residencia de Estudiantes. A partir de 1927 comenzó a pasar largas temporadas en Sevilla, y de hecho es el autor de la mítica fotografía del homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla, en ese año, considerado como “acta fundacional” de la Generación. Bello estuvo siempre a la sombra del éxito de sus amistades, y pese a carecer de obra escrita y pictórica, no perdió por ello su influjo y su magnetismo, de tal forma que Buñuel le definía como “nada más” que su “amigo inseparable”. Era un “ágrafo impenitente” que siempre se resistió a poner negro sobre blanco sus recuerdos, a pesar de que escribir era una de sus grandes aficiones junto con la pintura, y ni siquiera respondía a las cartas que le enviaban Lorca o Rafael Alberti. Su única ‘obra’ Por ello, el libro ‘Conversaciones con José ‘Pepín’ Bello’, editado en mayo de 2007, que recoge el resultado de las 40 horas de conversaciones que tuvieron con él David Castillo y Marc Sardá, es lo más parecido que hay a unas memorias del fallecido. La única “obra” que puede atribuirse a Bello son algunos dibujos y dos dramatizaciones teatrales, una con Alberti y otra con Buñuel, una de las cuales se perdió y la otra se conserva en una antología. Más prolífico fue en la creación de unas representaciones oníricas denominadas ‘putrefactos’ o ‘carnuzos’, utilizadas por Dalí y Buñuel, por lo que para muchos fue el introductor del surrealismo en España, y de anaglifos (superposición de dos imágenes que producen una impresión de relieve). La Guerra Civil la pasó en Madrid y la posguerra, en Burgos, con la pena de haber perdido a muchos de sus amigos, que, o habían sido “asesinados por unos o por otros”, o se habían exiliado. En esa época, en la que tuvo como profesiones las de peletero y productor cinematográfico, recuperó la relación con algunos intelectuales que permanecieron en España, viviendo el llamado ‘exilio interior’, con los que compartió tertulia en el Café de Lyon de Madrid. Bello, que nunca se casó ni tuvo hijos, era desde 1986 presidente de honor de la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes, la institución que en mayo del año pasado, con motivo de su 103 cumpleaños, le homenajeó con la edición de ‘Ola Pepín’, que toma por título el encabezamiento de las cartas que Dalí enviaba a Pepín. En ese acto le dijeron que él había sido “fundamental” para la Generación del 27 y el desarrollo de la obra de los grandes poetas que formaron parte de ella. “Tengo de poeta lo mismo que de marciano”, rechazaba entonces las lisonjas Bello en la misma sala a la que había llegado por primera vez hacía 92 años. Foto: Salvador Dalí, Federico García Lorca y Pepín Bello, en la Residencia de Estudiantes, en 1923. (Foto: EL MUNDO)
CONCHA BARRIGÓS (EFE) / El Mundo.es, 11/01/2008





























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