No es que me guste ser repetitivo, todo lo contario, pero hay veces (muchas) en las que leer a El Duende de la Radio (Luis Figuerola-Ferretti) me proporciona un inmenso placer, una gran tranquilidad de espíritu y una enorme alegría. Puede sonar a coba, a adulación, pero es totalmente cierto. Y si los genios son un bien escaso, hablar de su genialidad es algo no solo escaso, sino considerado improcedente.
Ayer Matías Prats Jr. (así le hemos conocido siempre y pienso seguirle conociendo así, aunque el senior falleciera hace tiempo) cumplió los 7.000 telediarios presentados. Lo celebraron en directo en Antena 3 y a él le ha dedicado su artículo El Duende de la Radio. Y aprovechando su escrito, El Duende también se lo ha dedicado a su padre (fotofóbico dueño de aquella voz maravillosa del No-Do, de RNE y de TVE al que nadie notó que pronunciaba las zetas como efes) y a las villas y campos propiedad de su abuela y donde pasaba parte de su tiempo escuchando en la radio a Matías Prats. Impresionante. ¡Chapeu!, que diría mi padre.
Los 7.000 telediarios de Matías Prats Jr. me han llevado a reflexionar sobre una figura que últimamente había desaparecido de la TV en España: la del presentador de telediarios entrado en años, lo que los norteamericanos llamarían un “anchorman”…
En España la oferta televisiva (y más con la irrupción de la TDT) comienza a sobresaturarse. Casi todos podemos elegir ya entre seis y ocho telediarios en cada prime time. Y, al final, nos quedamos con el que más nos convence, es decir, el que es más afín a nuestra ideología y el que más confianza puede (en teoría) ofrecernos. Y, muchos (¿la mayoría?) ya nos hemos convencido de que las niñas guapas (algunas muy buenas profesionales, otras hermosos bustos parlantes) no es lo que vamos buscando. Queremos solvencia, seguridad, credibilidad y, si fuera posible, imparcialidad.
Las emisoras de televisión se están dando cuenta de ello y nos están potenciando la aludida figura del anchorman: Matías Prats (Antena 3), Iñaki Gabilondo (Cuatro), Lorenzo Milá (en La Primera, ya no es tan joven y peina canas…), Pedro Piqueras (en Telecinco -tocó con La Banda del Mirlitón de Ismael, esto les puede indicar su edad-) y en Telemadrid (yo vivo en Madrid) el escritor Fernando Sánchez Dragó (¡71 tacos!).
Espero que esta tendencia continue y funcione, y que la edad no sea un motivo para retirar a los profesionales. Y que todos recordemos a los presentadores de los telediarios como Luis Figuerola nos ha hecho recordar a Prats & Prats. Con cariño. Y con admiración. (NB)
No os perdáis el artículo de El Duende de la Radio en:
http://elduendedelaradio.com/2008/01/30/prats-prats/ .





























2 comentarios
4 Febrero 2008 a las 9:51
Gracias, amigo. Nunca sabe uno con quién conecta en internet, pero lo tuyo es una sensibilidad especial con unas antenas a las que no se les escapa una.
Procuraré no defradudarte. Y enhorabuena por tu blog.
Luis
4 Febrero 2008 a las 10:14
Gracias por todo a ti, Luis.