“Él era el truhán que me había engañado para que fuese allí, y si había que culpar a alguien por el apuro en el que me encontraba, el principal culpable era él. Lo que más me molestaba era su sarcasmo, las agudezas e insultos que me lanzaba constantemente, la forma en que me acosaba y perseguía sin ningún motivo excepto el de demostrar lo poco que yo valía.”
Paul Auster, “Mr. Vértigo”




























