Intelectuales chinos se oponen a Pekín sobre el Tíbet
.
Estos intelectuales están demasiado aislados de la sociedad china como para suponer un peso cualquiera frente a la maquinaria de la propaganda oficial. Sin embargo, que en el tenso contexto actual se encuentren hombres susceptibles de oponerse a la línea oficial y que, gracias a internet, dispongan de medios para reunir a decenas de signatarios de todo el país es un fenómeno no despreciable que merece consideración.
Efectivamente, frente a ellos, la máquina de propaganda oficial se puso en marcha a todo motor. El gobierno difunde en todo el país las fotos de 21 tibetanos buscados por desempeñar un papel en los acontecimientos de los últimos días. El domingo, un editorial publicado al mismo tiempo en varios diarios oficiales, lanzaba una nueva salva de ataques contra el “clan” del Dalai Lama, acusado de ocultarse tras un discurso pacífico y de preparar “atentados terroristas”. En un artículo que, como lo señala la petición de los intelectuales, encuentra acentos de la revolución cultural de los años 60; Pekín delata:
“Qué más da que el Dalai Lama y sus seguidores se camuflen tras el pretexto de la “paz” y de la “no violencia” si sus actos de sabotaje, que apuntan a la separación, están condenados al fracaso”.
Este nuevo ataque se produce mientras el balance de los recientes acontecimientos todavía no está claro: 19 muertos y 623 heridos, para la mayoría de los chinos linchados por sediciosos tibetanos, según Pekín; 99 “muertos confirmados” según el gobierno tibetano en el exilio en Dharamsala (India), para quien las fuerzas del orden chinas han abierto el fuego. Una palabra contra la otra, en un silencio mediático completo, puesto que el Tíbet prohibió el acceso a periodistas extranjeros, a pesar de la promesa de libertad de circular en este año de los Juegos Olímpicos, hecha ante el Comité Olímpico Internacional (COI).
Los signatarios de la petición piden justamente que el Tíbet se abra de nuevo a la prensa, tanto para China como a para periodistas internacionales, y que el Comité de Derechos del Hombre de la ONU envíe una comisión de investigación para determinar la verdad. Además, invitan a que el gobierno chino publique las “pruebas” que éste declara detentar sobre la implicación del Dalai Lama en las violentas revueltas de la semana pasada; y exigen la apertura de un diálogo con el jefe político y espiritual de los tibetanos.Esta apelación no se aceptará en Pekín, donde el poder chino ha elegido claramente el aprovechar la ocasión para deslegitimar de una vez por todas al Dalai Lama, que debe estar alentado por las reacciones de los gobiernos extranjeros que han sido extremadamente apocadas. La opinión pública ha reaccionado con más presteza: mencionemos esta apelación de 26 Premios Nobel, lanzada por iniciativa del Nobel de la Paz en 1986, Elie Wiesel, quien protesta:
Contra la campaña infundada que ha dirigido el gobierno chino contra Su Santidad el Dalai Lama, nuestro colaureado con el Premio Nobel [que], contrariamente a las acusaciones reiteradas de las autoridades chinas, no busca la separación [del Tíbet] con China, sino la autonomía cultural y religiosa.
En un entorno como éste, las miradas se vuelven hacia la comunidad internacional, la cual no podrá capear el temporal eternamente esperando que la crisis desaparezca de las pantallas de televisión. Los ministros de asuntos exteriores europeos se reunirán esta semana e intentarán definir una actitud común en la perspectiva de los Juegos Olímpicos. Esperamos que vayan más allá de la llamada a la contención que el gobierno francés ha emitido valerosamente.
Foto: Policías nepaleses arrestan a un monje tibetano (NARENDRA SHRESTHA, EFE)
![]()
.
LA AGENCIA ESTATAL CHINA NO ENTRA EN DETALLES: Un grupo de monjes tibetanos se manifiesta ante periodistas extranjeros en Lhasa
- China asegura que la situación, tras las revueltas, ha vuelto a la normalidad
- Los monjes también gritaron que el Dalai Lama no era el culpable de la crisis
EFE / El Mundo.es, 27/03/2008PEKÍN.- Un grupo de monjes tibetanos aprovechó la entrada de un primer grupo de periodistas extranjeros en Lhasa, tal y como había prometido Pekín, para manifestarse en protesta por la falta de libertad religiosa, según informaron los componentes de esa delegación de reporteros.
Los monjes, alrededor de 30, se manifestaron durante unos 15 minutos en las inmediaciones del templo Johkang de Lhasa, uno de los más sagrados para el budismo tibetano.
También gritaron que el Dalai Lama no era culpable de la violencia registrada el pasado 14 de marzo, pese a que Pekín insista en que él fue el instigador de la revuelta.
La agencia estatal Xinhua también informó de esta protesta, aunque evitó entrar en detalles y simplemente señaló que “el tour de periodistas extranjeros fue interrumpido por un grupo de lamas”.
De acuerdo con los periodistas extranjeros en Lhasa, uno de los monjes gritó “el Tíbet no es libre” y comenzó a llorar. El pasado 14 de marzo, tibetanos de Lhasa atacaron tiendas y edificios públicos, dirigiendo su violencia contra chinos de etnia Han (mandarín) y musulmanes Hui, causando 19 muertos.
La violencia se produjo después de que el 10 de marzo la policía reprimiera violentamente las marchas de monjes tibetanos para conmemorar el 49 aniversario de la rebelión del Tíbet contra China, que fracasó y motivó la huida al exilio del Dalai Lama.
Tras los incidentes del 14 de marzo, que tuvieron réplicas en otras zonas de población tibetana, la prensa extranjera acreditada en China exigió a Pekín que levantara la prohibición de la entrada de reporteros foráneos al Tíbet.Ante ello, el gobierno comunista respondió organizando un viaje para 26 periodistas de 19 medios de comunicación, en su mayoría de habla inglesa.
Mientras China asegura que la situación ha vuelto a la normalidad en Lhasa, el gobierno tibetano en el exilio defiende que la represión policial posterior causó 140 muertos.
Aunque algunos grupos tibetanos aseguraron que las manifestaciones de hace dos semanas fueron pacíficas, el propio Dalai Lama llamó a su pueblo a que abandonara la violencia.
Los reporteros extranjeros en Lhasa visitaron, en el tour organizado, una clínica que fue atacada cerca del monasterio de Johkang y los restos de una tienda de ropa donde cinco trabajadoras chinas perecieron en el incendio causado por los manifestantes tibetanos.
Foto 1: Un monje tibetano intenta bloquear la cámara de un periodista. (Foto: AP)
Foto 2: Un grupo de activistas indonesios de los Derechos Humanos protestan en las calles de Yakarta por la situación en Tíbet. (Foto: EFE)
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/27/internacional/1206593193.html?a=1541a38fb00d83608b803f46bd9ce750&t=1206606198






























Escribe un comentario