por ESTHER SAMPER (SHORA) en Soitu.es, 02-04-2008
Todos los aquí presentes tenemos algo en común, unos rasgos biológicos identificativos únicos en el mundo e intransferibles (salvo procesos de cirugía plástica): Nuestras huellas dactilares. Desde la mayoría de edad o incluso años antes, somos identificados con un DNI junto con estas señas identificativas. A partir de ese momento, tus huellas te delatan. En caso de cualquier fechoría, si en el lugar de los hechos se encontraran tus huellas es como si dejaras una carta de presentación diciendo “He estado aquí y he sido lo bastante estúpido para no tomar precauciones”.Pero no sólo las huellas llevan siendo de utilidad en delitos varias décadas, sino que cada vez tienen más importancia como sistema de acceso biométrico. Sin ir más lejos, servidora está escribiendo desde un portátil con un detector de huellas dactilares que restringe el acceso a indeseables. Sin embargo, los sistemas biométricos dactilares poseen algunos fallos de seguridad que tienen que ser depurados si no queremos que alguien se apodere “artificialmente” de nuestras huellas como hicieron unos hackers con las del Secretario de Interior Alemán.
En un mundo que cada vez más se centra en las huellas dactilares como forma identificativa, hay un minúsculo grupo de gente que se queda al margen. Y no es que rechacen identificarse, es que sencillamente no pueden hacerlo: carecen de huellas dactilares.
No hay ningún registro fiable de cuántas personas carecen de huellas dactilares en el mundo, según estimaciones, la cifra podría estar en torno a una por varios millones de personas.
¿Por qué les ocurre esto? Prácticamente la mayoría de individuos que carecen de huellas dactilares tienen algún tipo de enfermedad de origen genético que, entre sus muchas manifestaciones, afecta a la piel impidiendo que se formen los relieves naturales de la epidermis y dermis tanto en manos como en pies. Al no existir esos relieves naturales, no se producen ni surcos ni crestas que son las que forman el dibujo de la huella dactilar.
Son varias las enfermedades de la piel que pueden alterar la huella dactilar pero pocas son las que llevan a que la persona carezca de las mismas desde el nacimiento. Las principales enfermedades que llevan a esta situación y que han sido mejor estudiadas son algunos tipos de Epidermolisis Ampollosa, el Síndrome de Naegeli y la dermatopatía pigmentosa reticularis.
Hace pocos años que se descubrió cuál era el mecanismo común que llevaba a la alteración característica de la piel: Una mutación genética hace que la queratina 14, una proteína que normalmente todos producimos, no se sintetice o sintetice erróneamente. Como forma parte de la estructura o “pilares” de la piel, si esta queratina no está presente no sólo hay ausencia de huellas dactilares sino que la piel es frágil y fácilmente lesionable. Además, también hay lesiones de las uñas y los dientes, ya que la queratina 14 se encuentra en ambos lugares.Aunque la mayoría de sujetos que no tienen huellas dactilares es por culpa de una enfermedad, existe una curiosa excepción: Una familia taiwanesa que desde hace cinco generaciones carece de huellas dactilares. Aún no se conoce cuál es la causa de este peculiar fenómeno pero una de las hipótesis es que se trate de una mutación genética que lleve a una alteración menos agresiva de la queratina 14 y por ello no conduce a una enfermedad.
Por un lado, seguramente pienses: “¡Vaya chollo! ¡Si se ponen a robar o a cometer otros delitos a ver quién los pilla después si no hay testigos!” Pues sí, efectivamente, en caso de entrar en el mundo de la delincuencia tendrían una gran ventaja añadida. Pero para las personas de bien, no tener huellas supone un gran quebradero de cabeza, ya que tienen grandes dificultades para identificarse en la mayoría de los países. A esta familia, por ejemplo, se les negaba el viaje al extranjero por la imposibilidad de tenerlos identificados.Y con lo que se está imponiendo últimamente el acceso biométrico dactilar, las personas que carezcan de huellas dactilares lo tendrán todavía más difícil.
Foto 1: Entre varios millones de personas, una de ellas no tiene huellas dactilares (Istockphoto)
Foto 2: La familia taiwanesa que lleva cinco generaciones sin huellas dactilares (www.news.cn)
Foto 3: Ejemplo de dedo sin huella dactilar (www.news.cn)
http://www.soitu.es/soitu/2008/04/01/salud/1207067071_846773.html
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