9 Abril 2008...3:03
¿Quién tiene mis datos personales?
- Leer la letra pequeña de los documentos puede salvarnos de la publicidad no deseada
Por MARI LUZ PEINADO (SOITU.ES), 08-04-2008
Una situación habitual: recibes una llamada al teléfono móvil pero no es posible identificar al emisor porque en la pantalla sólo aparece «número desconocido». Cuando descuelgas, un teleoperador intenta venderte un nuevo servicio de Internet, un seguro de vida o pretende que cambies de compañía telefónica. Además, sabe cuándo naciste, en qué ciudad vives e incluso si tienes hijos. Cómo ha conseguido todos esos datos es un misterio en la mayoría de los casos.
Los ciudadanos pueden decidir quién tiene sus datos
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de febrero revela que un 70% de los encuestados se muestra preocupado por la protección de datos y el uso de información personal por otras personas. Pero ¿qué se puede hacer para que los datos personales no acaben en manos indeseadas?
Desde la Agencia Española de Protección de Datos (AGPD) recuerdan que en nuestro país “todo ciudadano tiene derecho a saber por qué, para qué y cómo son tratados sus datos personales y a decidir acerca de su uso”. La Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal regula estos casos y reconoce el derecho.
“Muchas veces los usuarios somos poco detallistas y no nos leemos la letra pequeña, por lo que acabamos aceptando que nuestros datos sean utilizados por grandes grupos de empresas para fines distintos a lo que estamos firmando”, advierte Joaquín Mouriz, de la Asociación Nacional de Empresas de Internet (ANEI). Efectivamente, en la mayoría de los casos son los propios usuarios los que permiten que la información pase a formar parte de los ficheros de empresas que, probablemente, intentarán venderles algo más adelante.
La “movilidad” de los datos ha aumentado de manera considerable gracias a Internet. “Para las empresas es mucho más fácil hacerse con información a través de la Red”, explica la Unión de Consumidores Españoles (UCE). La encuesta del CIS refuerza esta idea: al rellenar un formulario con datos personales a través de Internet, el 56,1% de los entrevistados reconoce no tener en cuenta la casilla que permite que los datos sean o no usados para fines comerciales.
Cómo recuperar la información
Sin embargo, después de dar los datos, hay vuelta atrás. Los ciudadanos tienen derecho a disponer de ellos, a rectificarlos e incluso a eliminarlos si consideran que no quieren que se utilicen para ciertos fines. Sólo hay que ponerse en contacto con la empresa emisora y solicitar que esa información desaparezca de sus ficheros. A través de la AGPD es posible saber quién tiene nuestros datos y a quién nos tenemos que dirigir.
La Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD) lleva trabajando desde 1992 en las “Listas Robinson”, que permiten a los ciudadanos no recibir publicidad personalizada en sus buzones de las empresas adscritas a las listas. “Se trata de una iniciativa que también se ha desarrollado en otros países de Europa como Francia y Alemania y que en España tiene cerca de 30.000 personas apuntadas”, señala Iñaki Uriarte, abogado de FECEMD. Los interesados sólo tienen que darse de alta a través de la página web de la Federación.
Un caso distinto son las prácticas ilegales para hacerse con información personal a través de Internet y llenarnos la bandeja de correo electrónico con “spam”. Tanto la ANEI como la UCE recomiendan a los internautas tener especial cuidado a la hora de dar datos personales y leer bien las condiciones para asegurarse de cuál va a ser su destino. Además, Joaquín Mouriz aconseja no ofrecer información de contacto en blogs y páginas web para que no sea detectada por programas rastreadores de datos. «Un buen truco es insertar una imagen con la información en vez de texto», indica.
http://www.soitu.es/soitu/2008/04/08/actualidad/1207671426_803853.html .




























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