- Un nuevo exoplaneta ‘español’ se ha presentado hoy y se ha bautizado como GJ 436c
- “Se abre un camino para descubrir mundos parecidos a la Tierra”, dice el responsable
Por ÁLVARO LLORCA (SOITU.ES), 09-04-2008
Un equipo de investigadores españoles del CSIC ha descubierto el planeta extrasolar más pequeño y, de este modo, el más parecido en dimensiones a la Tierra. Este hecho supone un paso adelante en el clásico afán de encontrar planetas que puedan albergar algún tipo de vida. Ignasi Ribas, director del equipo, nos explica cómo, en estos casos, la inventiva puede llegar a ser tan importante como los avances tecnológicos.
¿Cómo se descubre un planeta?
Lo ideal, según Ignasi Ribas, es contar con “telescopios muy gordos y aparatos muy buenos”. Cuando fallan estas dos opciones, siempre queda la inventiva. Y una buena dosis de inventiva es la que tuvieron que echar los científicos del CSIC para encontrar el exoplaneta GJ 436c. “Si quieres, puedes descubrir un planeta desde el salón de casa, desde una biblioteca o desde el asiento de un avión”, nos dice Ignasi Ribas.
¿Desde el asiento de un avión?
Precisamente, fue en un vuelo entre Berlín y Barcelona donde nació todo. Ignasi Ribas mataba el tiempo leyendo unas revistas científicas europeas y estadounidenses. Vaya, lo que hace todo hijo de vecino en los aviones. Y resulta que leyó dos artículos de forma consecutiva, en diferentes revistas, que le dieron una idea. Por un lado, se hablaba de que, en 2004, unos investigadores norteamericanos descubrieron un exoplaneta cuya órbita era ligeramente elíptica. Por el otro, se decía que, en 2007, unos investigadores suizos detectaron la existencia de “tránsitos” causados por dicho planeta, que no habían sido observados en su descubrimiento tres años antes.
¿Qué significaba todo esto?
Estos datos, que para cualquier ciudadano medio solamente hubieran suscitado algún bostezo, encendieron una luz para Ignasi Ribas y le sirvieron en bandeja dos indicios para creer en la existencia de un nuevo planeta. Primero, resulta que, lo lógico, hubiera sido que la órbita del planeta descubierto en 2004 fuera circular (por su antigüedad y por su situación). El hecho de que fuera elíptica denotaba que algo extraño ocurría, que había gato encerrado, pues a veces las órbitas se tornan elípticas por la influencia y la interacción de otros planetas. Y, segundo, en el otro artículo se hablaba del hallazgo de tránsitos, que ocurren cuando los planetas se sitúan delante de las estrellas, “como un un eclipse de estrella causado por un planeta”, nos dice Ribas en un lenguaje apto para todos los públicos. Los tránsitos se detectaron en 2007, y no en 2004, lo que demostraba que se había producido alguna variación y algún movimiento que pedía a gritos una explicación. ¿No podría tratarse también de la influencia de un planeta? “Unir las piezas de los dos artículos fue como hacer un puzle”, recuerda Ribas.
El equipo del CSIC se puso manos a la obra, a pesar de que la tarea no era tan sencilla como ponerse detrás de un telescopio y mirar al cielo. Tuvieron que emplearse en la realización de simulaciones a través de un sistema informático, el cual permitió tejer una explicación sobre la existencia de un nuevo planeta extrasolar, que fuera el causante de las perturbaciones orbitales que se reflejaban en los artículos de las revistas. Y hoy se ha hecho público el hallazgo de este nuevo planeta.
Sin embargo, a pesar del descubrimiento, los científicos españoles capitaneados por Ribas tienen una espina clavada. Y es que no van a ser los primeros en observar el nuevo planeta. “Se ha abierto una carrera para confirmar la existencia del planeta, pues nosotros hemos hecho los cálculos y las simulaciones, pero hay otros que tienen mejores aparatos y podrán observarlo antes“, nos dice Ribas. El investigador catalán se decidió a anunciar el hallazgo antes de tratar de hacer las observaciones, porque existe una intensa competencia en el sector, “y alguien podría habernos pisado el hallazgo”, añade. ¿Y en cuánto al nombre? ¿Quién lo ha bautizado con un impronunciable “GJ 436c”? “Eso no depende de nosotros. Es como una biblioteca. Los científicos, para estas cosas, somos poco románticos“, dice Ribas.
Si ya existen casi 300 exoplanetas, ¿por qué importa este hallazgo?
Los planetas extrasolares o exoplanetas son aquellos que no pertenecen al sistema solar y orbitan, por tanto, en torno a una estrella diferente del sol. Estos planetas suelen ser de un tamaño tremendamente superior al de la Tierra. Sin embargo, el GJ 436c tendría el radio un 50% mayor que la Tierra, una masa equivalente a cinco masas terrestres y estaría situado a 30 años luz de la Tierra. Esto, que pudiera parecer una enormidad, no lo es tanto. De hecho, contando con este descubrimiento, sólo se conocen cuatro planetas que tengan menos de 10 veces la masa de la Tierra, y éste es el más pequeño del grupo. Y la distancia, aunque pueda parecer muy lejana, es como “si estuvieran en el mismo vecindario”, según Ribas. Además, si las observaciones confirman el descubrimiento, sería el primer planeta encontrado por las perturbaciones ejercidas sobre otro planeta del sistema.
Así, “se abre un nuevo camino que debería permitir la detección de planetas aún más pequeños en un futuro próximo, con el objetivo de descubrir mundos cada vez más parecidos a nuestra Tierra”, asegura Ribas. Y es que descubrir un planeta similar a la Tierra es uno de los mayores afanes de los científicos. ¿Cuándo llegará ese momento? Ribas matiza que depende de qué hablemos cuando hagamos referencia a “similar a la Tierra”. El investigador cree que el descubrimiento de un planeta con una masa similar a la Tierra está a la vuelta de la esquina: “Hablamos de un plazo de unos cinco años”, opina. ¿Y para que pueda albergar vida? Hay que considerar que, para que pueda haber vida en un planeta, éste debe encontrarse a una distancia considerable de su estrella, como ocurre con la Tierra con respecto al sol. “Para eso, quizás, haya que esperar alrededor de una década“, concluye Ribas.
Imagen 1: La constelación Leo y el nuevo planeta. (csic)
Imagen 2: Sistema en el que se encuentra GJ 436c (el planeta más alejado de la estrella). (csic)
Imagen 3: Imagen figurada del nuevo exoplaneta, situado a 30 años luz de la Tierra. (csic)
Leer el artículo y ver el video “Recreación: del sistema solar al nuevo exoplaneta (csic)” en:
http://www.soitu.es/soitu/2008/04/09/actualidad/1207742138_674740.html ..
Cazado el menor planeta extrasolar
La masa de GJ 436c es cinco veces mayor que la terrestre y está a 33 años luz, en la constelación de Leo // Lo han descubierto científicos españoles, con un nuevo método de búsqueda
DANIEL MEDIAVILLA, Público, Madrid - 09/04/2008
El hallazgo, que aparece en el último número de la revista Astrophysical Journal Letters , también es original por el método con que se consiguió. Es la primera vez que se encuentra un nuevo planeta a partir de las perturbaciones que ejerce sobre un cuerpo vecino.
Historia del hallazgo
El cuerpo en cuestión, GJ 436b, se había descubierto en 2004. Era un planeta de tipo gaseoso, con una masa 22 veces mayor que la de la Tierra, y dos peculiaridades que hicieron sospechar a los astrónomos. En primer lugar, tenía una órbita elíptica, algo poco habitual en los planetas que se encuentran tan cerca de su estrella (GJ 436b completa un giro en torno a su estrella cada 2,6 días). Además, en 2007, un equipo suizo detectó la existencia de tránsitos causados por este planeta. Este fenómeno, que no se había observado en 2004, consiste en una disminución del brillo de la estrella cuando el planeta cruza frente a su disco. El grupo de Ribas decidió estudiar estas dos singularidades.
A partir de datos recogidos por otros investigadores sobre el comportamiento de GJ 436b y empleando modelos informáticos, los científicos predijeron la existencia de un pequeño planeta –el conocido ahora como GJ 436c– que sería el responsable de las perturbaciones en su órbita.
Una técnica similar a la empleada por los científicos españoles –novedosa en la búsqueda de exoplanetas– ya fue empleada para hallar uno de los planetas del Sistema Solar: Neptuno. Entre 1843 y 1845, los astrónomos Urbain Le Verrier y John Adams estudiaron los movimientos de Urano y detectaron pequeñas desviaciones que atribuyeron a la perturbación causada por otro planeta. Un año más tarde, gracias a estas predicciones, el científico Johann Gottfried descubrió Neptuno.
Sistema prometedor
Ribas, director principal de un estudio en el que también participaron los investigadores Andreu Font (CSIC), y Jean-Philippe Beaulieu (Instituto de Astrofísica de París), cree que con esta técnica “se abre un nuevo camino que debería permitir la detección de planetas aún más pequeños en un futuro próximo, con el objetivo de descubrir mundos cada vez más parecidos a nuestra Tierra”.
GJ 436c no es un planeta en el que sea posible que haya vida tal y como es conocida. Está demasiado cerca de su estrella y tiene que ser un auténtico infierno. Además, como explica Ribas, con las técnicas ahora disponibles no sería posible estudiar la composición de su atmósfera. De momento es imposible observar de una manera directa planetas como GJ 436c y sólo se puede saber de qué está hecha la atmósfera de un planeta si realiza tránsitos por delante de su estrella. En esos casos, con telescopios, es posible identificar los gases atmosféricos de un planeta por los efectos que produce la luz de la estrella al atravesarlos.
Además de abrir la puerta al descubrimiento de planetas extrasolares más pequeños, el estudio desafía ideas preconcebidas sobre los sistemas planetarios. “No creíamos que pudiesen ser tan dinámicos. En astronomía, los cambios requieren periodos muy largos y aquí hemos visto un cambio en la órbita de un planeta en pocos años”, explicó Ribas.
Su entusiasmo revela que es sólo una sorpresa más de las muchas que en los próximos años promete dar la ciencia de los planetas extrasolares.
Un planeta en el que el día dura casi como el año
Su estrella es una enana roja
La estrella en torno a la que orbita el nuevo planeta es GJ 436, que se encuentra a 33 años luz de la Tierra en la constelación de Leo. Es una enana roja que tiene la mitad de masa y tamaño que el Sol.
Día y año casi iguales
El día en GJ 436c (lo que tarda en dar un giro completo sobre sí mismo) dura 4,2 días terrestres. El año (una órbita en torno a su estrella), 5,2 días. Por esta similitud, desde la salida a la puesta de sol en ese planeta pasarían 22 días terrestres;cuatro años de GJ 436c.
Quinta ’supertierra’ encontrada
La mayor parte de los casi 300 planetas encontrados fuera del Sistema Solar son gigantes gaseosos como Júpiter. Los planetas rocosos con una masa de entre una y 10 veces la de la Tierra, conocidos como ‘supertierras’, son mas difíciles de encontrar. GJ 436c es el quinto de este tipo que se encuentra.
Leer el artículo y ver el video en:
http://www.publico.es/ciencias/068405/equipo/csic/detectar/planetas/vida/descubrir/exoplaneta .




























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