14 Abril 2008...3:02

Premiado diez años después

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SOFÍA MORO (SOITU.ES), 14-04-2008

Tapen el cuarto inferior de esta foto. ¿Qué ven? Yo también lo veo: una joven madre duerme junto a su hija. Son negras. Llevan poca ropa y una tela les cubre lo justo. Debe de hacer calor. Parecen tranquilas y sanas. Todos quisiéramos tener un retrato así: plácido, hermoso, rotundo.

La mozambiqueña Sofia Elface Fumo con su hija Alia. La imagen se incluye en la exposición y el libro ‘Vidas minadas, 10 años después’ (ed.Blume). Proyecto fotográfico financiado por Intermón Oxfam, Médicos sin Fronteras y Manos Unidas, y con la colaboración de DKV Seguros (Foto: Gervasio Sánchez)

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Esta foto podría estar en cualquier revista femenina acompañada de su correspondiente pie de foto: Sofía, madre de dos hijos, hace un alto en su atareada jornada y se queda dormida junto a su pequeña Alía. Su marido emigró y ella debe de hacerse cargo del cuidado de los pequeños con la ayuda de su madre.

Levanten la mano. ¿Qué más ven? Yo también lo veo: Donde debía haber unas piernas hay dos prótesis. Esta foto ya no puede estar en cualquier revista porque, si la foto se ha amargado de repente, el pie de foto se ha vuelto intragable: Sofía pisó una mina hace diez años lo que le ha acarreado un largo historial de sufrimientos físicos, angustia vital e incertidumbre sobre sus posibilidades de autonomía económica y de movimiento. Su vida ha sido socavada desde los cimientos por un pequeño artefacto fabricado ¡Ay! en un país que podría ser el nuestro.

Pero esta foto ha tenido una segunda oportunidad de entrar en los medios. Por la puerta de atrás, eso sí, la de los premios. No por la puerta principal de la actualidad. Desde que murió Lady Di, (hace también diez años) las minas ya no son noticia. Ha habido que esperar a que le dieran el Premio Ortega y Gasset a Gervasio Sánchez para ver de vuelta en la portada de un periódico nacional el tema de las malditas minas.

Tapen la foto entera. ¿Qué ven? Yo tampoco: Nada. Pues eso sería lo que sabríamos de las consecuencias que tiene la fabricación de minas si no hubiese fotógrafos que eligieran irse al otro lado del globo a buscar la parte más oscura del mundo y sacarlo a la luz. De todos los trabajos en los que se puede subdividir el oficio de fotógrafo, uno de los más difíciles y arriesgados, y sin duda el más altruista, es el de testigo. Gente que elige hacer de la vida de los otros la suya propia y volver para contarlo. Y volver a irse y regresar. E irse otra vez y regresar de nuevo.

Y es que Gervasio estuvo allí, en Mozambique, hace diez años para contarnos la historia de Sofía, pero además volvió cinco años después y regresó de nuevo hace dos. Por eso estaba con Sofía Elface mientras dormía. Porque había estado con ella mientras se curaba de sus heridas, mientras aprendía a andarcon las prótesis, mientras se sometía a sus múltiples operaciones…

Entre estas idas y venidas ha ido pariendo tres libros (’Vidas minadas’, ‘Cinco años después’ y ‘Vidas minadas diez años después’) que son un hito en el fotoperiodismo español. Hoy, que las noticias se olvidan al poco de darse, es excepcional que alguien tenga la fijeza de seguir un tema hasta este punto. Es excepcional que alguien tenga la capacidad de, además, encontrar una manera sublime y respetuosa de contarnos su historia. Levanten la mano. Están viendo el último y merecidísimo Premio Ortega y Gasset de fotografía.

http://www.soitu.es/soitu/2008/04/11/tendencias/1207911912_453019.html

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