Lo de TVE y sus sedes se parece algo, no sé si mucho, a ese trasvase que Zapatero dice que no es un trasvase. Me explico. El Gobierno quiere hacer un trasvase de agua del Ebro a Barcelona, con la impunidad que le otorga haberse cepillado a Narbona y ningunear el extinto Ministerio de Medio Ambiente. TVE quiere hacer un trasvase de sedes, vendiendo, comprando y recalificando sin aparente necesidad, con la impunidad que le da el pacto entre partidos para nombrar al presidente de la Corporación RTVE y haberse liquidado a media plantilla sin que nadie proteste. ¿Sendas tomaduras de pelo? No: trasvases.
Los informativos de TVE, hasta hace poco modélicos, hoy huyen de la palabra “trasvase” como un futbolista lo haría de la garrapata centroeuropea. Hablan de “envío temporal de agua”, los muy puñeteros. Algo parecido les pasa a los ejecutivos de TVE, que sienten alergia ante el término “especulación urbanística” y simplemente tratan de convencernos de que la operación inmobiliaria prevista será, además del “símbolo de la Corporación, de la RTVE del siglo XXI”, un negocio muy rentable: se venden tres sedes viejunas (Prado del Rey, Torrespaña y Estudios Buñuel) por 725 millones de euros, se construye una sede nueva y más espaciosa por 582 millones y, como quien no quiere la cosa, nos hacen ganar a los españoles 143 millones. Una gestión digna del tío Gilito.
Lamentablemente, en estos tiempos de Rocas, Poceros y directores financieros del Guggenheim, es muy difícil sorprender con una gestión económica, por muy deslumbrante, original o trapichera que pueda parecer.
¿Hace falta una nueva sede? Los sindicatos aseguran que no. Yo creo que antes que una nueva sede, lo que la televisión pública necesita es una buena imagen. Es decir, una nueva programación. Y también ideas frescas. Y puede que hasta mantener un patrimonio que podríamos calificar de histórico. Hace menos de un año me encargaron un texto para un libro conmemorativo de los 25 años del Pirulí (Torrespaña), entonces símbolo de las telecomunicaciones, el progreso y la ciudad de Madrid. Seis meses después resulta que este grandioso edificio, protagonista de la cobertura audiovisual de los más importantes acontecimientos celebrados en España, es una antigualla, tanto como para estar incluido entre los bienes prescindibles del Ente. ¿Qué será del pobre Pirulí? Puestos a imaginar, imaginemos lo peor: que como no lo quiere RTVE se convierta, por arte de birlibirloque, en la espectacular nueva sede de una productora privada. ¿Se lo imaginan? (tomen nota, por si acaso, de este ‘momento Rappel’).
http://www.soitu.es/soitu/2008/04/18/tveldescodificador/1208497628_824317.html .




























