Por DIEGO REBOLLO (SOITU.ES), 21-04-2008
NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS).- Cuando llegas a Nueva York todo te llama la atención y te asombra: los altísimos edificios, las luces de Times Square, la escaleras de incendios en las fachadas, el humo que sale de las alcantarillas… hasta los ’simpáticos’ roedores que pueblan a sus anchas el metro de la ciudad.
En estas farmacias puedes encontrar desde un disfraz hasta un ibuprofeno. (Diego Rebollo)
Hay muchos detalles que conforman la imagen que tenemos de la Gran Manzana pero cuando llevas ya algún tiempo aquí te empiezas a fijar en otros quizás no tan llamativos a primera vista. Así me pasó a mí con ciertos negocios que pueblan las calles y que no me sorprendieron en un primer momento. Aunque también los hay en España, el tipo de servicios que ofrecen o el modo en que están montados aquí hacen que sean algo diferente y que formen parte del paisaje cotidiano.
Farmacias-bazares
En Nueva York el término de farmacia va más allá del de un lugar donde puedes comprar medicamentos y las aquí llamadas ‘Pharmacy’ se convierten en una especie de bazar y de cajón de sastre donde puedes encontrar de todo. Muchas tienen un horario 24 horas siendo las más conocidas las de las grandes cadenas Duane Reade o Rite Aid. No será extraño llegar a la caja y que oigáis decir: “Me llevo una caja de Ibuprofeno, una Coca-Cola, el Fairy y un coletero”. Limpieza para el hogar, champús, productos de papelería, revistas, comida… amplía es la variedad de productos que se pueden encontrar, además de, por supuesto, medicinas, en este amplio concepto de farmacia. ¡Creerme cuando os digo que venden hasta disfraces cuando llega Halloween!
Limusinas
Quizás es el único lugar donde se pueden ver más limusinas que el día de los Oscars en Los Ángeles, porque en Nueva York, y sobre todo en la zona de Times Square, son totalmente habituales y forman parte del paisaje urbano. De todos modos, no os creáis que el glamour va unido al ‘concepto limusina’. Las hay negras y muy elegantes pero las que más abundan son modelos blancos de dimensiones enormes, con lucecitas de colores en su interior y carrocerías que recuerda más a la de un camión que a la de un vehículo de lujo. Normalmente alquiladas por turistas para disfrutar de una noche romántica en la que te trasladen al teatro o al restaurante, también son muy comunes en despedidas de soltero/a en las que los ocupantes van poseídos gritando con medio cuerpo fuera de la ventanilla del techo.
Manicura
¿Alguien puede creerse que haya cientos de establecimientos dedicados a hacerte la manicura? Pues empezar a creerlo porque los hay y es raro encontrar una sola calle que no tenga al menos uno. Ahora ya me he acostumbrado a verlos pero cuando llegué a la ciudad no cabía en mi cabeza que un negocio basado en pintarse las uñas abundara. Realmente parece que es algo totalmente superfluo y que nadie acudiría a un negocio de estas características pero nada más lejos de la realidad… ¡están llenos de clientes! Los reconoceréis porque suelen tener escrito “Nails” en caracteres bien grandes en sus letreros. Regentados en su mayoría por asiáticos, muchos de ellos ofrecen además servicios de peluquería o de spa. Pero eso sí, el producto estrella son las uñas, desde servicios más comunes como limártelas o la manicura francesa, hasta que te dibujen lo que quieras con un palillo. ¡Si siempre has querido llevar las uñas conjuntadas con esa camisa de lunares y nunca has tenido pulso para pintarlas no lo dudes, éste es tu establecimiento!
Lavanderías
Es normal que las haya a montones porque son una auténtica necesidad. Aunque nos pueda sonar raro, en Nueva York, y a pesar de ser considerada la capital del mundo, las lavadoras son un producto de lujo. Puede que tengas lavaplatos, microondas, licuadora y un sinfín de electrodomésticos en la cocina, pero una simple lavadora sólo la tienen los afortunados. La explicación es que no se permite tanto consumo eléctrico en los edificios aunque no me convence mucho cuando en verano tienes que ponerte el abrigo si no quieres congelarte con los aires acondicionados que funcionan a todo trapo. En cualquier caso yo soy un afortunado porque dispongo de lavadoras y secadoras comunitarias en el edificio. ¡Os aseguro que me doy por contento porque sobre todo en invierno no es muy agradable ir sorteando la nieve hasta la lavandería más cercana cargado con el cesto de la ropa sucia!
Por supuesto que en España tenemos farmacias, lugares donde te hacen la manicura, limusinas o lavanderías, pero aquí tienen una dimensión particular que las hacen formar parte de la imagen de la ciudad. ¡Ya me estoy acostumbrando a comprar un ‘Kit Kat’ en la farmacia!
http://www.soitu.es/soitu/2008/04/21/vidaurbana/1208769569_551367.html .



























