- Organizaba viajes o sesiones informativas para generar los comentarios los analistas
- Muchos comentaristas tienen vínculos económicos con contratistas militares
NUEVA YORK.- Muchos analistas militares que, a través de sus comentarios en radio y televisión, han contribuido a formar las ideas sobre la guerra de Irak de muchos estadounidenses eran ‘infiltrados’ del gobierno. Según denuncia The New York Times, la administración del presidente George W. Bush organizó una vasta campaña de manipulación mediática para conseguir una cobertura favorable de la contienda.
Tras investigar los vínculos entre el gobierno estadounidense y veteranos que trabajaban como analistas televisivos, el diario ha descubierto que estos comentaristas tuvieron sesiones informativas privadas, viajes y acceso a información clasificada que habría influido en sus comentarios, objetivos a los ojos de los espectadores estadounidenses. Además, muchos tienen vínculos con las más influyentes empresas de defensa en el país.
Uno de los casos citados por el Times se produjo en en verano de 2005, en plena polémica por la violación de derechos humanos en la base de Guantánamo. Los responsables de comunicación de la administración montaron a un grupo de militares retirados en el avión empleado por el vicepresidente, Dick Cheney, y les llevaron a Guantánamo, en una “gira perfectamente orquestada” para que así pudiesen dar su opinión sobre el centro.
Caballo de Troya
De este modo, el Pentágono infiltró en la radio y televisión a decenas de militares jubilados que, por su experiencia, tenían vasta “autoridad” para opinar sobre asuntos de defensa y seguridad nacional tras los atentados de 2001. La campaña se inició poco antes de la guerra de Irak para generar una cobertura positiva de la lucha antiterrorista en los medios de comunicación.
“Los datos y las entrevistas muestran cómo la administración Bush ha utilizado su control sobre el acceso y la información en un esfuerzo por transformar los analistas en una especie de caballo de Troya, un instrumento para moldear la cobertura mediática de la lucha antiterrorista”, denuncia el diario.
Sin embargo, detrás de la apariencia de objetividad, lo que el Departamento de Defensa ha querido con estos métodos es “generar cobertura noticiosa favorable a la gestión del Gobierno en tiempos de guerra”, agregó el rotativo.
La mayoría de los analistas tienen vínculos con contratistas militares con intereses en esas zonas de guerra sobre las que opinaban. “Estas relaciones de negocios casi nunca se divulgan a los televidentes y algunas veces ni a las propias cadenas de televisión”, continúa el diario.
Unas fuerzas multiplicadoras del mensaje
Kenneth Allard, antiguo analista militar de la NBC, dijo al Times que la campaña se convirtió en una “coherente, activa” y sofisticada operación informativa. A medida que la situación en Irak se deterioraba, Allard veía un abismo entre lo que se les decía a los analistas en las reuniones privadas y lo que se revelaba después en investigaciones y libros.
Algunos han reconocido que contuvieron sus dudas sobre la situación en Irak por miedo a que peligrase su acceso a la información. Otros, sin embargo, han negado haber colaborado o que sus intereses económicos hubiesen afectado su trabajo.
Fuesen conscientes o no de la manipulación, la campaña parece haber estado perfectamente orquestada desde el Pentágono. Sus documentos se refieren a los analistas como “fuerzas multiplicadoras del mensaje” con las que se podía contar para difundir los “temas y mensajes” de la Administración a millones de estadounidenses “en forma de sus propias opiniones”.
En declaraciones a The New York Times, un portavoz del Pentágono, Bryan Whitman, defendió la relación con estos militares con el argumento de que ellos sólo han dado información puntual sobre la guerra.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/20/comunicacion/1208718406.html .




























1 comentario
19 Junio 2008 a las 3:57
esta piola la noticia guacho segui asi