MADRID.- No sólo de los programas P2P vive el internauta. Antes de que Napster apareciera en internet a finales de 1999, los archivos se descargaban directamente desde las páginas web, y no había que aprender los trucos de complicados programas. Pero el alto consumo de ancho de banda junto con las primeras denuncias por parte de las entidades de gestión y lobbies culturales, trasladaron el fenómeno de compartir archivos a las redes ‘peer to peer’.

Pero hoy se vive la tendencia contraria. En los últimos años, han proliferado diversos sitios de descargas directas de archivos que en muy poco tiempo se han convertido en una de las opciones favoritas de los usuarios de internet. Este tipo de plataformas permiten a los bloggers y foreros disponer de un almacén online donde alojar diversos tipos de contenido, desde fotografías a documentos, aunque su éxito proviene de la posibilidad de alojar música, vídeos y archivos en general de hasta 1Gb.
RapidShare y Megaupload son, en España, las reinas de su categoría dentro del panel estadístico que realiza Nielsen Ratings en ordenadores instalados en hogares y empresas. A mucha distancia se encuentra el resto, pero existen centenares de alternativas, como Filefactory, aunque muchas son clones o directamente no funcionan. En el blog de Fagoff se realizó hace un tiempo una prueba de uso de 50 de estos sitios que da una buena idea de ello.
Sus problemas
A pesar de sus ventajas, este tipo de sitios incorpora serias restricciones a los usuarios que no están registrados o que no forman parte de su programa premium. El coste medio de pertenecer a algunas de estas plataformas está entre 5 y 10 euros al mes. Entre los obstáculos están la limitación de megas descargables por hora y los tiempos de espera de un minuto o más antes de descargar un archivo, dependiendo del consumo previo realizado. Además, muchos de estos sitios abusan de la publicidad con ‘pop-ups’ y otros formatos intrusivos. Por tanto, si no eres usuario de pago de alguno de estos sitios no podrás descargar archivos de forma continuada. Por ejemplo, bajar una película en formato DivX puede suponer la descarga de 7 archivos de 100Mb cada uno, con sus correspondientes tiempos de espera
Es recomendable no alojar en dichos espacios archivos personales ya que no ofrecen todas las garantías de que el contenido vaya a estar disponible después de pasado un tiempo o de que pueda ser descargado por otros usuarios. En muchos de estos sitios, si nadie requiere un contenido en un periodo de tiempo entre 15 y 30 días -en algunos sitios incluso menos-, el archivo es borrado automáticamente.
Otro de los problemas es su tendencia a complicar la vida al usuario. Al hecho de que no siempre es fácil encontrar el enlace de la descarga entre tanta publicidad intrusiva, sus captcha (esos textos que hay que introducir a mano en algunas páginas) son cada vez más complicadas. El ‘de los gatitos’ que Rapidshare obliga a pasar a sus usuarios no registrados se ha hecho famoso porque es tan difícil que muchos seres humanos son incapaces de superar este test de Turing.
Los líderes del sector son los que más trabas incorporan a la descarga de los usuarios que no son de pago. Rapidshare se reserva el derecho a cerrar aquellas cuentas premium que son compartidas por varios usuarios, perdiendo todos los archivos subidos a la plataforma. Además, los usuarios de pago tienen una limitación de 5Gb diarios. Otros sitios están ganando terreno siendo más flexibles, como Badongo, que permite a los no registrados bajarse 4.8 Gb diarios y no limitan la descarga a los usuarios Premium, que pagan unos 6,5 euros al mes. MediaFire, Mihd y Filefactory ofrecen menos limitaciones a los usuarios esporádicos.
Estos sitios adolecen de un buscador para localizar los contenidos que albergan. Comunidades de usuarios como Vagos.es se han convertido en un lugar de encuentro para compartir enlaces a este tipo de servicios. También se pueden encontrar los enlaces en algunos buscadores específicos como Filez.com o Daleya.com. Este último permite buscar en varias plataformas de alojamientos de archivos al mismo tiempo.
Omemo, el disco duro virtual español
Lanzado en julio del año pasado en beta cerrada, el español Omemo puede considerarse una evolución de calidad de este tipo de almacenamiento. Pretende ser un disco duro virtual y global donde todos los usuarios puedan poner a disposición de los demás o de un grupo los archivos que crean conveniente sin ningín tipo de restricciones. Actualmente sólo está disponible para Windows, y se presenta en el ordenador del usuario a modo de un disco duro virtual. Los internautas con Omemo deciden qué cantidad del espacio libre de su disco duro desean poner a disposición de la aplicación, y gracias a la tecnología P2P los archivos se duplican y dividen entre el resto de ordenadores que conforman esta red. Además, los contenidos son valorados y metamoderados por la comunidad. Los usuarios permanecen anónimos, así como los contenidos, que son divididos y encriptados.
Foto: istockphoto
http://www.soitu.es/soitu/2008/05/08/vidadigital/1210246845_842494.html
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